Cuando corres en el exterior las zapatillas atraviesan todo tipo de superficies con barro, charcos, hojas y polvo. Toda esta suciedad puede hacer que tus zapatillas parezcan gastadas antes de que realmente lo estén.

Es necesario limpiar las zapatillas de vez en cuando.

1. Si es posible, retira las plantillas y lávalas por separado para que queden bien limpias. También puedes lavar los cordones o sustituirlos por otros nuevos.

2. Limpia la suciedad en la superficie. El barro y el polvo se pueden limpiar con un cepillo de dientes o para las uñas viejo, un poco de agua caliente y jabón antigrasa. Así mantendrás las zapatillas limpias. Es recomendable hacerlo de vez en cuando.

3. Deja que se sequen de manera natural; no pongas las zapatillas en el radiador. El calor directo deforma la estructura de la zapatilla. Inserta papel de periódico o de cocina en su interior. El papel absorberá la humedad del interior. Una zapatilla tarda unas doce horas en secarse.

Consejo: si corres con mucha frecuencia, es recomendable utilizar dos pares de zapatillas durante la temporada de invierno para poder usar un par mientras se seca el otro.