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Así viví la Disneyland Paris Half Marathon, mi quinta media maratón.

Llegó el día.

4:30 de la mañana. Suena el despertador. Estoy acostumbrada a madrugar así que no tengo demasiado sueño y lo único que siento es una sensación de alivio por no haberme quedado dormida. No he descansado demasiado, pero me pueden los nervios.

Esta vez yo, que soy la reina de la improvisación, tengo todo preparado. Y es que una de las ventajas de correr fuera de España, es que lo tienes que tener todo listo antes de salir de casa y cerrar la maleta, así que no dejas nada a la improvisación. Me ducho, me visto y bajo a desayunar.

A las 6am me reúno en el hall del hotel con el equipo de Disneyland Paris y con Lucas, el otro español que correrá también la media maratón. Enseguida me doy cuenta de que está mucho más habituado, más preparado y menos nervioso que yo... así que trato de no dejarme llevar por la emoción ;)

Llegamos a la linea de salida y nos dejan colocarnos en el primer cajón, justo detrás de las bikes, junto a Paula Radcliff, campeona del mundo de maratón y algunos otros atletas conocidos... madre mía, aún no me lo creo.

Comienza a llover, una especie de "orbayo", que decimos los asturianos, y sonrío imaginando cómo se dirá "orbayo" en francés. Seguro que tiene un nombre más elegante... ;)

En ese momento, la emoción y los nervios me impiden pensar en el frío y la lluvia. En mi cabeza, una mezcla de nervios, de ganas de hacerlo bien, de comprobar si los kilómetros hechos durante el verano han servido de algo, de disfrutar de la magia de poder recorrer Disneyland París y los Walt Disney Studios vacíos y, por otro lado, intentando mantener la cabeza en su sitio sabiendo que tocará sufrir en algún momento, porque para mi 21k son aún un reto.

Pistoletazo de salida. Al ir rodeada de los corredores más rápidos, acelero más de la cuenta, sin darme cuenta, y hago los 4 primeros kilómetros por debajo de 6.  Primer error.  Llego al 5 algo fatigada y con una ligerísima molestia en el gemelo que me recuerda que tengo que bajar el ritmo.

Los kilométros que transcurren dentro de los parques (Disneyland y los Walt Disney Studios) pasan volando: fotos con personajes, paisajes de ensueño... es un verdadero lujo poder disfrutar de sus calles vacías mientras vemos amanecer. No puedo dejar de sonreir.

Veo a una chica vestida de Blancanieves con unas Dynaflyte 3 y me parece que es Louise, mi compañera de los ASICS FrontRunner Bélgica. Acelero para situarme junto a ella y saludarla. Charlamos corriendo juntas durante uno de los kilómetros más bonitos, hacia el Castillo de la Bella Durmiente, nos hacemos alguna foto y nos contagiamos del entusiasmo de poder estar allí. Es todo mágico.

Llega el momento de salir por fuera de los parques y recorrer algunos de los pueblecitos de alrededor. 

Comienza una de las rectas que se me hace más larga y la cabeza empieza a jugarme malas pasadas. Llevo más de 8 km bajo la lluvia y frío, y empiezo a cansarme. Las piernas responden bien... pero la cabeza no

Paso el kilómetro 10 y veo que, a pesar haber parado a hacer fotos y del cansancio, he tardado menos de una hora. Voy bien.

Intento no pensar y correr. En los avituallamientos en vez de agua opto por bebidas isotónicas porque además, olvidé en el hotel los geles que suelo tomar. Segundo error.

Bajamos una gran cuesta por un pueblo precioso, y yo sólo pienso en que tendré que subirla otra vez... al hacerlo, me doy cuenta de que me estoy viniendo abajo. Casi al final, cerca del km 11, escucho "¡¡Susana!!" y veo a Lucas. Cuánto necesitaba ver una cara conocida...  me da alas. Subo la cuesta y no me parece tan dura como creía. Velocidad de crucero y a intentar disfrutar. Comienza a sonar "No surrender" de Bruce Springsteen.

Comienzan a pasar por mi cabeza los esfuerzos y el trabajo que he hecho durante los meses anteriores. Me viene a la cabeza la media maratón de Madrid que no pude correr en abril al lesionarme 48 horas antes, y me doy cuenta de la suerte que tengo de poder correr esta carrera tan bonita.

Así, consigo mantenerme positiva hasta el km 13, pero de repente, empiezo a tener frío, la ropa está empapada, yo destemplada y me molesta un poco el estómago.

Me doy cuenta de los kilómetros que me quedan por delante y, por primera vez en mi vida,  creo que no voy a poder terminar una carrera. Le dejo un mensaje de whatssapp a Nuria y le digo que estoy agotada, y me quedan aún 8 km. Por un momento pienso en retirarme... pero estoy en medio de una carretera de un pueblo francés y de alguna forma tengo que volver... así que decido seguir. Además, las piernas siguen respondiendo bien. Es todo de cabeza. Y me prometí que si las piernas fallaban me podría retirar pero si era la cabeza la que decía que no, tenía que ser capaz de vencerla.

Encuentro a una corredora con una bandera española en la camiseta, que ha parado a caminar y la animo a seguir. Hablamos unos segundos y recordamos que el año pasado hacía mucho más calor, que tenemos que ver el lado positivo. 

Cansada de la lluvia y del frío, consigo seguir hasta el kilómetro 17. Comenzamos a ver a mucha gente animando y parece que ha pasado lo más duro. Me paro a hacer una foto a una chica que sujeta una pancarta que dice "Run like it´s midnight" que consigue arrancarme una carcajada. Me sorprendo de mi capacidad para reirme tanto cuando casi no puedo ni respirar del esfuerzo... ;).

Entramos en el parque y comenzamos a rodear el lago donde creía que encontraría a  mis niños... pero no los veo. Intento parar a caminar unos segundos,  pero una chica francesa vestida de Pocahontas me da la mano y comienza a correr a mi lado, diciéndome que ya lo tengo hecho, que no puedo pararme ahora. En el 19 me vuelve a rescatar y en el 20, por fin,  veo a los niños.

Me acerco casi llorando y les digo que no puedo más. Es la primera vez en mi vida que los veo en una carrera,  así que la emoción me invade y me da fuerza para seguir. A partir de ahí, todo es más fácil. Son más de las 9 y hay un montón de gente animando. Por fin, veo el final y me doy cuenta que estoy a punto de lograrlo.

A 500 m de la meta, como en cada carrera, sea cual sea la distancia, me fallan las fuerzas, pero esta vez no tengo a nadie que me obligue a seguir, así que me digo en voz alta "Venga Su... ya lo tienes".

Saco fuerzas para acelerar y cruzo el arco de meta dando un salto. No veo a nadie conocido, así que me pongo las manos en la cara y rompo a llorar. 

Lo he logrado. Entre lágrimas consigo ver a Nuria y le contagio la emoción... Sonrío y voy a por la medalla.

 Madre mía, lo he logrado. He sido capaz de terminar mi quinta media maratón.

De repente, en medio de todo el torbellino de emociones, de música y celebración, vienen a mi cabeza mis primeros kilómetros por aquella playa de Asturias... No se me ocurre nada mejor que esta medalla para recordarme que hace dos años, no me había puesto siquiera unas zapatillas...


Voy hacia el hotel donde me espera el buffet más rico y merecido de mi vida. 

"Buenos días... ¿café?", me dice una de las camareras. Sonrío. 

escrito por
portrait

Susana Garcia

Programadora de Pozuelo de Alarcón, Madrid

Grupo de edad: 44

Club: ASICS FRONT RUNNER

MIS DISCIPLINAS
Fitness Estiramientos media maratón 10 km Entreno funcional Boxeo
MIS DISCIPLINAS
fitness strength_training half_marathon 10k functional_training boxing_or_martial_arts