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Hace unos días hablaba con una amiga sobre el balance de este 2017 y ella, no alcanzaba a entender, por qué le daba tanta importancia (con las cosas que han pasado este año...) a la incorporación de este deporte a mi vida. Empecé a enumerarle las ventajas, y no pudo sino asentir, darme la razón, y pedirme que no dejara nunca de correr.

Mañana “arrancamos” la última hoja del calendario de este 2017.

No puedo negar que ha sido un año muy duro a nivel personal y que tengo que dar gracias por haber sido capaz de superar muchas adversidades para las que creía que no estaba preparada.

Pero si miro atrás, 2017 ha traído también cosas buenas y una de ellas ha sido la incorporación del running a mi vida que, no sólo me ha enseñado a ver la vida de otra forma, sino que me ha regalado momentos inolvidables y sueños que hace tan sólo unos meses parecían inalcanzables.

En enero recibía la noticia de haber sido seleccionada para formar parte del equipo de Asics FrontRunner España.

Ello suponía el empujón que me hacía falta para salir de mi zona de confort, y sobre todo, para recordarme que alguien había creído en mi, mucho más de lo que yo acostumbraba a hacerlo.

No negaré que sentí algo de pánico al principio.

¿Habrán creído que corro más de lo que corro? ¿Habrán malinterpretado tantas fotos compartiendo kilómetros en mis redes sociales y habrán pensando que hago más de lo que realmente hago?

Cuando nos presentaron en Facebook, ni siquiera tenía una foto corriendo. De hecho aparecía con Winnie The Pooh en Disneyland Paris… y me presentaban como “el pequeño saltamontes” del equipo.

Fue entonces cuando comprendí que no había malentendidos.

Me habían seleccionado por lo que era, ni más ni menos: alguien que trata de dar un mordisco a la vida y saborear todo lo bueno que esta nos ofrece cada mañana. Alguien que se levanta con una sonrisa y que, a través de este deporte, logra vencer sus miedos, creer poco a poco más en sí misma y además dar a conocer los innumerables beneficios para la salud que tiene el running.

Hace unos días hablaba con una amiga sobre el balance de este 2017 y ella, no alcanzaba a entender, por qué le daba tanta importancia (con las cosas que han pasado este año...) a la incorporación de este deporte a mi vida.

Empecé a enumerarle las ventajas, y no pudo sino asentir, darme la razón, y pedirme que no dejara nunca de correr.

Os voy a resumir algunas de las que le conté:

- Para empezar, correr me supuso la posibilidad de despejar la mente en momentos especialmente duros como tener a un familiar ingresado en la UCI hasta en 3 ocasiones, o la muerte de una amiga en Afganistán. No soy capaz de explicar lo que me ayudó ponerme las zapatillas y salir a correr esos días. 

- Además, correr me permitió y me obligó a plantearme objetivos y perseguirlos

Apuntarme a cada carrera de 10k los domingos era para mi como un salto al vacío. Me inscribía y entonces tenía que concentrarme en lograr terminarla, cuidando para ello la alimentación, el descanso, evitando posibles lesiones y obligándome a hacer un verdadero tetris con la agenda para buscar un hueco para salir a correr. Y eso es absolutamente genial para concentrarte y olvidar los problemas.

Me obligó a seguir siendo perseverante. Este deporte te enseña a insistir una y otra vez. A levantarte cuando te has caído y a comprender que las cosas no salen a la primera, a la segunda ni a la quinta. Pero que finalmente salen si trabajas para ello.

- Pero también me ha enseñado a aprender de mis errores

Cada noche, cuando llegaba a casa después de entrenar les contaba a mis hijos (que asentían los pobres, mirando de reojo los dibujos animados) lo que había salido bien y lo que había salido mal en el entrenamiento. Y lo más importante: por qué. De cada entrenamiento, como de cada problema en la vida, había que aprender algo. 

- Otra de las cosas que ha hecho que el running sea tan importante en mi vida, es que me ha obligado a cuidarme, no solo físicamente sino también a cuidar mi autoestima, a felicitarme por mis logros, a celebrar cualquier pequeño avance y a tener capacidad de minimizar los fracasos. El día que terminé mi primera media maratón, no había nadie esperándome en la meta y mi teléfono no tenía batería. Así que tuve que aprender a disfrutar de los éxitos (y también de los fracasos) por mi misma. 

- Correr me ha enseñado a mantenerme creativa, a buscar nuevas formas de motivarme, de mejorar, a buscar soluciones donde parecía no haberlas. En una familia en la que tampoco entienden muy bien por qué necesito correr, yo misma he tenido que ser mi animadora, mi psicóloga y ser capaz de mantener viva esa motivación. Y a veces, no ha sido fácil.

- He aprendido a no juzgarme. Nunca he sido una persona con prejuicios y me enorgullece decir que no suelo juzgar a nadie… pero siempre me había juzgado a mi misma. Yo misma había sido mi mayor crítica, mi mayor rival. Este año he aprendido a no juzgarme. A no creer que soy menos de lo que soy. No tiene nada que ver con la humildad. Es simplemente no ponerte tu misma más piedras de las que el camino ya tiene.

- Correr también me ha enseñado a pedir ayuda

Siempre he tratado de ser autosuficiente, de trabajar sola para ser más eficiente, pero también para no molestar a los demás con mis problemas. 

La llegada a este equipo me ha supuesto contar con la ayuda de amigos que estaban (y están) encantados de echarme una mano, de resolver dudas (por ridículas que fueran) y de ayudarme cuando la cabeza decía que no.

- Por raro que parezca, y pese a que soy una persona bastante optimista, el running también me ha hecho tener más sentido del humor y ver el lado divertido de llegar la última en una carrera y disfrutar no solo en la meta, sino desde el momento que te pones las zapatillas. 

Correr me ha enseñado a seguir aprendiendo algo nuevo cada día. Cuando empecé no sabía ni lo que significaba ser pronador, no tenía ni idea de donde estaba el isquio, ni por qué todo el mundo hablaba de algo llamado “core”. Aún hoy, como me pasa con el fuera de juego, soy incapaz de entender algunas cosas o de deletrear "fartlek"...

- Correr me ha confirmado, una vez más, que los sueños se cumplen. Y que aunque no te creas capaz de acabar un 10k, un año después de tu primera carrea de 5 kms, puedes haber terminado tu tercera media maratón...

- Y por último, me ha enseñado a ver que no soy la única que tengo miedos, complejos o que se siente insegura cuando es principiante. 

Compartir cada derrota y cada éxito me ha hecho recibir infinidad de mensajes de mujeres que no se creían capaces y que al ver que yo lo hacía, lograban vencer la pereza, sacar un ratín para correr o caminar con entre lavadoras y cenas, y sobre todo, a sentirse bien por ello.

A muchas de ellas me las encuentro en las carreras y en las recogidas de dorsales, otras me escriben mensajes antes de cada carrera dándome las gracias o contándome sus miedos, y escuchar como sin querer, ni hacer nada especial, les he podido ayudar, me llena tanto que a veces hasta no puedo evitar emocionarme.

Como veis me sobran los motivos para afirmar que en el 2017, el running ha sido una parte importantísima en mi vida y me sobran los motivos para saber que en 2018 lo será aún más.

Solo me queda dar las gracias a Asics por esta oportunidad que, sin que pudieran saberlo, vino en el mejor momento y puedo decir, sin miedo a ser exagerada, me ha cambiado la vida.

escrito por
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Susana Garcia

Programadora from Pozuelo de Alarcón, Madrid

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