​Nos conocemos desde hace 16 inviernos. Ella no sabía de mi existencia pero yo sí de la suya. Me habían hablado de su atractivo, de las pasiones y emociones que levantaba. Tantas historias y tantos relatos me envalentonaron para presentarme ante ella durante aquella gélida tarde de diciembre.

Me atavié con mis prendas favoritas como el que intenta impresionar pero, a su vez, como amuleto en busca de buena suerte: la iba a necesitar. Y descubrí que los rumores eran ciertos, no deja indiferente. Su personalidad provoca sentimientos encontrados. Algunos la temen, otros la quieren y otros la odian. Indudablemente tiene carácter, de ese tipo de genio que hace que te tiemblen las piernas cuando te enfrentas cara a cara. Pero si tienes la paciencia necesaria serás capaz de sentir su esencia, sus palabras de ánimo cuando llegan los instantes de debilidad y su empeño para hacer brotar el espíritu de lucha.

Lo reconozco. Ese primer encuentro me dejó marcado el alma, no he dejado de pensar en ella. Desde entonces nos vemos todos los años, nunca le he sido infiel. Cuando se acerca el encuentro todo gira en torno a ella: adelantar la comida para presentarme puntual a la cita; calcular las horas de sueño para llegar con las fuerzas recargadas; elegir y preparar con tiempo la ropa, estrenando en cada ocasión una nueva camiseta. Por la noche al volver a casa, siendo cierto que su brío te deja exhausto, mis sensaciones opinan lo contrario: me siento más vivo que nunca, tanto física como mentalmente. Listo para afrontar un nuevo año.

También es cierto que no todo han sido episodios alegres. Ha habido decepciones, instantes duros en los que no soportas más su compañía, momentos en los que se pasea por la mente la idea de arrojar la toalla, pero siempre -menos por mi fortaleza mental, más por su fuerza de atracción- se han acabado superando y siempre vuelvo a arrojarme a sus brazos.

Quedan apenas horas para verla de nuevo y ya empieza a gobernar mis pensamientos. El sosiego y la paz han desaparecido de mi día a día. Esta vez será especial... pero no más que las 16 veces anteriores. Sí, el próximo día 31 volvemos a compartir una tarde juntos, cuesta de Vallecas.

escrito por
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Juan Martín

Ingeniero de Telecomunicaciones de Madrid


Club: Coentrena
Entrenador: Oscar de las Mozas

Mis disciplinas
Media maratón Maratón 10 km

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