A estas alturas creo que ya tenemos todos claro que hacer deporte de manera habitual es algo muy positivo para la salud física, para la salud mental, para socializar e incluso para el autoestima. Desgraciadamente, no todos los deportistas amateurs ven su lado sano y, algunos, dejándose llevar por su exceso de competitividad o su ego desmesurado, protagonizan situaciones que causan vergüenza ajena.

¿Quién no conoce a los recortadores? Sí, aquellos corredores populares que aprovechan las idas y vueltas de los trazados para atajar y recortar unos cuantos kilómetros a la carrera. Desgraciadamente no son pocos casos aislados como uno podría pensar. No es fácil poner cifras a este fenómeno, pero gracias al aumento de pasos de control en las grandes carreras y a la labor de investigación de ciertas personas, podemos empezar a hacernos una idea:

El estudio situado encima de estas líneas está realizado por Arros Running Club (@Vdot_Spain en Twitter) sobre los datos oficiales de la última Maratón de Madrid (22/04/2018). De los 9104 corredores que llegaron a meta, 289 tienen altas probabilidades de haber recortado algún tramo en el recorrido. Esto supone más de un 3%, nada despreciable. Algunos (84) directamente corrieron únicamente el último tramo. Otros se saltan puntos de control intermedios apareciendo en hitos posteriores con una media de tiempo poco factible. Arros Running detalla muchos de ellos, identificando en qué puntos del recorrido "desaparecen" y cuánto tiempo o distancia ahorran. Lo detalla realmente bien, recomiendo echar un vistazo a sus tweets de esas fechas. Este es uno de mis favoritos.

Es posible que algunos de esos corredores no hayan llegado al día de la carrera en la forma que esperaban y por eso hagan solo la última parte. O que vayan acompañando por tramos a un amigo. O que las fuerzas le hayan flojeado en algún punto y decidan atajar para, al menos, llegar donde le esperan sus familiares. Es posible que en estos casos ninguno de ellos se cuelgue la medalla, ni en sentido real ni figurado, por haber terminado la maratón. Pero desgraciadamente habrá otros que sí se engañen.

Precisamente una medalla, o varias, son las que podemos encontrar en Wallapop haciendo una simple búsqueda. Es una costumbre que lleva asentada ya varios años y, si se siguen poniendo a la venta, es porque alguien las compra. Procuro pensar bien, y seguro que hay algún caso de finishers reales que han perdido su medalla y adquieren otra por el recuerdo. Y seguro que hay otras explicaciones más o menos razonables. Espero que los que la compran para presumir de algo que no han hecho sean los menos.


Mención aparte son los corredores populares que dan positivo en controles antidopaje... o que no lo dan porque huyen al enterarse de que la Agencia Antidopaje está presente, como en la San Silvestre Crevillentina de hace unos años.

Personalmente me tomo el deporte popular o amateur como una sana manera de divertirme, mantenerme en forma, desestresarme, socializar, airearme o superarme. Y para ninguna de esas razones veo necesario engañarme a mí mismo por conseguir un puesto o una medalla que no me corresponde. Quizás otros sí le encuentren el sentido, yo no.


escrito por
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Juan Martín

Ingeniero de Telecomunicaciones de Madrid


Club: Coentrena
Entrenador: Oscar de las Mozas

Mis disciplinas
Media maratón Maratón 10 km

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