Momento de llegada a meta, recta final, se te ilumina la sonrisa, pones tu mejor cara para la foto, cruzas la línea y paras el reloj GPS de tu muñeca. -"Pues me han salido 287 metros de más. ¿A ti qué te ha salido?" -"10217 metros, otra vez igual: la carrera está mal medida".

Es una conversación recurrente en la zona de meta. Ese reloj GPS, que tan útil es para marcarte el ritmo durante los entrenamientos y durante las carreras, que te mide las zancadas por minuto y su longitud, que te muestra tu frecuencia cardíaca actualizada al segundo y que te calcula las calorías quemadas, lo ha vuelto a mostrar claro: los organizadores se han equivocado al medir la distancia. Porque un dispositivo dotado de la última tecnología no se puede equivocar... ¿o sí?

El sistema GPS no es infalible

Sin entrar demasiado en cuestiones técnicas, los dispositivos GPS calculan tu posición en base a las señales que reciben de una serie de satélites que se encuentran orbitando a unos 20.000 kilómetros de distancia. En base a las señales recibidas desde varios de esos satélites y lo que tardan en llegarle, el reloj estima tu posición. En condiciones óptimas, el margen de error es inferior a 2,5 metros. Es decir, puede darse un error de, por ejemplo, 1 cm (en un caso bueno) o de 2 metros (en uno malo) para cada punto de localización y, además, hay que tener en cuenta que en una carrera de 10 kilómetros puede haber varios miles de puntos grabados. Por otro lado, en condiciones reales, el margen de error es superior ya que la señal recibida se ve afectada por nubes, lluvia, árboles, edificios e, incluso, por inhibidores de frecuencia que, aunque no son muy habituales, puedes encontrártelos en recorridos urbanos, como por ejemplo cerca de una embajada o de un edificio oficial del gobierno.

Y si todavía no te he convencido, prueba a revisar el recorrido registrado por tu reloj en la última de tus carreras. Estos tramos son de mi última San Silvestre. Y no, aún no tengo la habilidad de atravesar edificios ;) .

El camino más corto

El recorrido de una carrera se mide siempre por su distancia mínima posible. Esto significa que para hacer el mínimo desplazamiento, el corredor debe tomar todas las curvas por dentro, pegándose lo máximo posible al punto interior de la curva. Por lo tanto, es inevitable hacer algún metro de más en los giros, por no hablar de pruebas masificadas donde, especialmente en la salida, tu trazado puede verse alterado por la presencia de tantos corredores.

Lo más fiable: la homologación de la prueba

Las grandes carreras (y muchas de las no tan grandes) tienen un certificado de homologación expedido por la RFEA y que sigue las normas de la IAAF, por lo que tiene validez internacional. Para obtener dicho certificado es necesario realizar un minucioso proceso que incluye:

La web de la maratón de Valencia explica con más detalle el proceso de homologación de sus pruebas y, en este link, puede verse el informe de homologación emitido para la maratón de Sevilla para su edición de 2015. Son 48 páginas en las que se expone y explica cada detalle.

En definitiva, el proceso de homologación es tan meticuloso que me parece un error dudar de la distancia de la carrera, incluso aunque el reloj haya mostrado un valor distinto. Y para las pruebas no homologadas, aunque es cierto que pueden tener errores de medición, recuerda que lo que sí es seguro es que tu GPS tiene un margen de error y que tu trazado por el recorrido probablemente se aleje del óptimo.

escrito por
portrait

Juan Martín

Ingeniero de Telecomunicaciones de Madrid


Club: Coentrena
Entrenador: Oscar de las Mozas

Mis disciplinas
Media maratón Maratón 10 km

Más blogs