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Me habían hablado maravillas de esta carrera, pero superó mis expectativas...

En apenas trece días estaremos corriendo por las calles de Nueva York y aunque la preparación de esta Maratón no ha sido de las mejores, ya empezamos a sentir los nervios previos a una cita tan importante. Todos los kilómetros y todos los entrenamientos de estas semanas están puestos en esta cita tan importante y todas las carreras previas son meros entrenamientos.

Ayer tocaba hacer la "última" tirada y test antes de la "gran carrera" y elegimos para ello una carrera "pequeña" (apenas 3.000 participantes) de la que siempre nos habían hablado estupendamente: la Media Maratón San Juan de Luz - Hondarribia (o Donibane Lohizune Hondarribia, como se conoce en euskera), la "hermana guapa y pequeña" de la enorme (y también maravillosa) Behobia - San Sebastián (que será dentro de tres semanas).

Tras unos problemas con el dorsal (que perdí en el viaje), pero que el sabado desde la organización me solucionaron estupendamente, el domingo por la mañana sonó el despertador a las 7:30 am. Había estado lloviendo constantemente durante toda la noche en Irún (y lo seguiría haciendo durante casi todo el día y durante el 90% de la carrera). Traje de faena de ASICSFrontRunner (como siempre, en manga corta y malla corta, a pesar del tiempo) e impermeable "de los chinos" encima para evitar la lluvia y coger algo de calor. Quizá demasiado fresco -pensé-, pero todavía no había pasado "frío" en ninguna carrera de esta temporada (maldito "veroño" madrileño)  y quizá había sido demasiado inconsciente de la lluvia y el mal tiempo característico del País Vasco.

Me monté en el coche con Luisen e Imanol (gracias por el transporte) y llegamos a San Juan de Luz. La salida era en la maravillos playa. Trotes previos, paso por el WC, fotos, saludos, abrazos y encuentro con mis compañeros de Coentrena (Luis, Belén y Leyre) con quien correría a la postre casi toda la carrera (los dos primeros también camino de Nueva York).

 La carrera se compone de dos partes  fundamentalmente: 

- Una parte más dura llena de toboganes que transcurre por la Carretera de la Cornisa (la "cornis") entre San Juan de Luz y Hendaia; 

- Otra parte más "llana" (salvo alguna cuesta no prevista y la "sorpresa" final) que transcurre desde Hendaia, pasando por Irún y llegando a Hondarribia.

El perfil es exigente, con tres/cuatro cuestas duras al principio (sobre todo la del kilómetro 10) y un par de "sorpresas" finales.

Decidimos tomarnos la carrera con calma, así que salimos de San Juan de Luz y afrontamos las primeras rampas con mucha tranquilidad, midiendo las pulsaciones. Es impresionante la sensación de correr con la lluvia fina en la cara, cielo totalmente encapotado y viendo a lo lejos el mar embravecido que rompe violentamente contra la costa. Parecía la "Media Maratón de Juego de Tronos", decían algunos corredores a mi lado, y era verdad. Solo faltaba que aparecieran tres dragones por el horizonte de Rocadragón o atracaran barcos piratas en sus costas.

Tras coronar los tres "puertos" de esta parte de la carrera (no excesivamente duros, pero sí tendidos y largos) comenzamos el descenso a Hendaia. Ahí abrí un sobre de "sales" y salió despedido por el viento a la cara de una pobre corredora que, sorprendida, empezó a gritarme (con sorpresa, pero educadamente) en francés. Nota mental: No seguir esta táctica dentro de dos semanas. Como pude me meti algo de sales en la boca con agua y seguimos bajando.

¡Qué decir de la playa de Hendaia! Maravillosa. Tras un descenso con poca gente, en el paseo marítimo de Hendaia se agrupaba el público frances gritando "Allez, Allez..." y aplaudiendo como podía bajo los paraguas. La lluvia seguia cayendo, pero para ese momento ya estabamos todos completamente calados. Así que poco importaba ya.

Esta zona la conocía, la de Hendaia-Irún, porque he entrenado varias veces por aquí, así que puse el piloto automático hasta pasar el Bidasoa (y la frontera hacia España). La siguiente cuesta (dura e inesperada) de la calle Iparralde y el paseo Colón posterior estaba abarrotado de gente aplaudiendo (cómo me recordó a la Behobia-San Sebastián que pasa por aquí también). ¡Esta gente sí sabe animar! La cultura del running se respira en estas tierras, no es una moda pasajera como en otros lugares.  

El camino hasta Hondarribia se hizo algo largo. Es normal en estos últimos 3-4 kilómetros en donde crees que "estás llegando" pero donde tus piernas comienzan a quejarse de todo lo que llevas acumulado y donde ya das "barra libre" a tus pulsaciones. Es algo más mental que físico, quizás. Al llegar al kilómetro 20 Leyre nos digo eso de "venga, que solo queda uno", a lo que un corredor que nos pasaba nos respondió "y menudo uno!", casi riendo.

Y, en efecto, la llegada a Hondarribia es como un tortazo en toda cara. Una cuesta impresionante te espera, adornada con adoquiles y lluva cayendo entre ellos. De nuevo, parece que acabas de llegar a "Desembargo del Rey" y que las tropas de los Lanister te han desviado hacia el camino más duro que puedas imaginar para llegar al castillo.

Dan ganas de "echar paso a tierra", de claudicar, de ponerte a caminar, pero ¡Queda tan poco!. Así que no queda otra que bajar algo el paso pero tirar aquí de las últimas pulsaciones que quedan en "la reserva" e intentar no resvalar entre tanto adoquín. Tras la subida, Leyre y Luis me esperan unos metros y tomamos juntos el descenso hacia "la meta" con una lluvia torrencial sobre nuestras cabezas. Hemos "ganado" de nuevo...

La próxima meta será la de Central Park, que se antoja "un puente muy lejano"...

PD.: Gracias cielo por esperarme bajo la lluvia. Eres la mejor.

escrito por
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Gonzalo Rincón de Pablo

Abogado / Asesor Fiscal from Madrid

Club: ASICS Frontrunner / Gacelas de Madrid / Coentrena

MIS DISCIPLINAS
half_marathon ultra_marathon trail olympic_distance_triathlon 10k marathon
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