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Ningún niño se puede quedar con la mano extendida sin chocar, y pasar de largo. Da igual el cronómetro. Si hay un niño que extiende su mano, nos acercamos, chocamos y le pedimos que nos dé superpoderes.

Hace año y medio que me puse por primera vez unas zapatillas y empecé a correr.

Desde entonces, han sido muchos los kilómetros recorridos, los minutos arañados a la agenda o las horas de sueño robadas, para ser capaz de compatibilizar familia, trabajo y deporte y, sobre todo, las carreras en las que me he inscrito.

“Tienes dorsalitis”, me dicen muchos de mis amigos, al ver que trato de participar en una carrera prácticamente cada semana.

Y puede que tengan razón. Pero mi pasión por participar en carreras tiene, sobre todo, dos motivos:

Por un lado, cuando una es madre, autónoma y su propia jefa, es fácil acabar renunciando a tu ratito de salir a correr si no existe cierta obligación formal, porque es fácil que surja cualquier otra cosa que te haga dejarlo para otro momento.

El tener esa “cierta obligación”, un horario de salida, una recogida de dorsal, un lugar al que acudir, te obliga a no renunciar a tu momento y, salvo causa de fuerza mayor, estarás en la línea de meta a la hora prevista.

Por otro, las carreras tienen algo mágico que hace que los mismos kilómetros sean más fáciles de recorrer que cuando lo haces por tu cuenta, y es, precisamente, la gente que anima.

Hace tres días que terminé mi 4º media maratón y puedo decir, que la terminé, gracias al calor de la gente que animaba en las calles de Valencia.

Susana Garcia ASICS FrontRunnerSpain - Media Maraton Valencia


Se trataba nada menos que el Campeonato del Mundo de Media Maratón, con un nombre tan largo como importante: El IAAF Trinidad Alfonso Half Marathon Championship  Valencia 2018.

Yo, por supuesto, participaba lejos de la élite, pero fue maravilloso ver de cerca a cientos de atletas profesionales y ver como Valencia se transformaba en una verdadera fiesta del atletismo.

Susana Garcia ASICS FrontRunnerSpain - Media Maraton Valencia


Para mi, era otra media maratón, pero en este caso (y no me enorgullece decirlo) no la había preparado.

En mi defensa diré que había aprovechado cada rato disponible en los dos últimos meses, pero por desgracia, habían sido poquísimos.

“Ya lo has hecho antes” - me decían- “¿Por qué tienes miedo a no terminarla?”.

No la había preparado. Tenía miedo a lo desconocido. No había corrido apenas, pero tampoco había hecho ejercicios de fuerza como en veces anteriores. Me asustaba que las piernas no respondieran, que me diera un tirón, que fallara algo… miedo a lesionarme, porque para mi, una media maratón, por mucho que la gente trate de normalizar el término, son palabras mayores y se merece todo el respeto del mundo.

Comenzamos a correr con las primeras gotas de lluvia, alerta por viento, pero a cambio, con toda la emoción del mundo.

Mi amiga Leticia a mi izquierda una vez más, y por delante 21k.

“¿Cuál es el plan?” – le pregunto.

“Disfrutar, solo eso. Ah, y entrar sonriendo en meta” – me contesta ella.

Y empezamos, poco a poco a correr.

Desde el primer kilómetro me sorprende la gente de Valencia que se agolpa en la calle.

Me parece que tiene mucho mérito, teniendo en cuenta, no solo la lluvia, sino que los primeros pasaron hace muchísimo tiempo.

Pero se quedan a aplaudir, a animar a los que vamos los últimos. Y cuando aplauden y te dicen “Ánimo”, ya lo han dicho más de cien veces… pero ahí siguen.

Yo, endorfinada perdida, doy las gracias a cada persona que aplaude. Algunos se sorprenden. Pero todos lo agradecen.

Son muchas las manos de niños pequeñines que esperan a que “choques los cinco”.

Nosotras tenemos varias máximas en las carreras y una de ella, es que ningún niño se puede quedar con la mano extendida sin chocar, y pasar de largo. Da igual el cronómetro. Si hay un niño que extiende su mano, nos acercamos, chocamos y le pedimos que nos dé superpoderes.

“Si ellos supieran, que realmente me han dado superpoderes”, pienso mientras sigo corriendo.

No consigo explicarlo. No lo entiendo. Pero cada persona que te mira a los ojos y te dice “Venga, que vas muy bien”, “Vamos SuperSu”, “Ya no queda nada”… me da alas. Tantas que no puedo evitar acelerar el ritmo sin querer después de escucharlo y tengo que frenar.

A muchos de ellos les digo “No sabéis lo que ayuda… gracias de verdad”.  Creo que no somos conscientes del favor que nos hacen. De lo que ayudan. De lo que lo valoro.

Pasamos por una plaza llena de niños y no puedo evitar pararme a chocar la mano de todos ellos. Como agradecimiento, un grupo de 15 personas comienza a cantar “SuperSu, SuperSu, SuperSu… “ que es lo que reza mi dorsal. Miro a Leticia y se me llenan los ojos de lágrimas.

Susana Garcia ASICS FrontRunnerSpain - Media Maraton Valencia

No sé si le pasa a todo el mundo, pero tenemos la suerte de que corremos sin la presión del reloj y ello permite que las emociones y las sensaciones, florezcan solas. Que miremos la puesta de sol y nos digamos “Madre mía, qué bonito. Qué suerte tenemos de vivir esto”, en cada carrera.

Carreras como la Media Maratón de Valencia, o la San Silvestre Vallecana, son conocidas por el ambiente que se genera en sus calles y la  gente que anima más de lo normal… y son precisamente las que más disfrutamos.

Tengo que admitir que los primeros 13 kms se me pasan volando. Es como si el siguiente kilómetro llegara siempre antes de lo previsto. Y creo que es por la gente. Me río cuando escucho a una madre decirle a su hija que está corriendo "Cariño, te has dejado las llaves. Tómalas".

Se me hicieron un poco más largos los tres últimos pero sobre todo, los últimos 400m donde parece haber, paradójicamente, menos gente animando.

Junto a la meta un grupo de voluntarios nos da el último aliento y les aplaudimos como agradecimiento, mientras pienso en las ganas que tendrán de que llegue el último e irse a casa a descansar. Es de agradecer que sigan ahí, dos horas después...

Cruzamos la meta y nos damos cuenta de que, una vez más, lo hemos conseguido.

Susana Garcia ASICS FrontRunnerSpain - Media Maraton Valencia

Ha sido una carrera fácil y cómoda, porque, conscientes de que no íbamos preparadas, no hemos forzado, y la hemos disfrutado… pero disfrutado de  verdad. Hemos reído, hemos llorado, hemos vibrado y sobre todo, hemos sentido de cerca el calor de la gente de Valencia.

Una vez más, se nos hace raro no ver a nadie conocido en meta, así que nos damos un abrazo, buscamos la medalla, sonreímos y nos decimos una vez más: “No cambiemos nunca. Sigamos viviendo así cada carrera”.

Susana Garcia ASICS FrontRunnerSpain - Media Maraton Valencia

Con la medalla en el cuello vamos camino del hotel, llamo a mis niños y les digo “21 kilómetros!!! 21!!! Os lo podéis creer???”…

"Veintiuno?", dice la pequeñina mientras me la imagino contando con los dedos...

“Mami, ¿ves como eras capaz?”, me dice el mayor.

Y con eso me quedo. Con eso, y con el dibujo y los millones de besos que me esperan al llegar a casa. No hay medalla mejor.

Abro Twitter y subo mi foto con la medalla y doy las gracias a todos los que me han dado alas.

Soy consciente de que he terminado gracias a ellos.  Es lo menos que puedo hacer.


escrito por
portrait

Susana Garcia

Programadora de Pozuelo de Alarcón, Madrid

Grupo de edad: 44

Club: ASICS FRONT RUNNER

MIS DISCIPLINAS
Boxeo media maratón Entreno funcional 10 km Fitness Estiramientos
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boxing_or_martial_arts half_marathon functional_training 10k fitness strength_training