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Son las 6 de la mañana. Un día más vuelvo a estar sentada frente al ordenador con cara de sueño y el pelo alborotado, intentando robarle al día unos minutos para que me de tiempo a todo. Pero hoy es domingo. Y no un domingo cualquiera. Hoy es el Día de la Madre.

Sé que en cualquier momento la puerta de la cocina se abrirá y volverán a aparecer esos  ojos azules que, con una sonrisa enorme, me dirán las palabras más bonitas del día: “Felicidades Mamá”.

El año pasado, cuando me disponía a salir a correr, la puerta de la cocina se abrió despacito y, mientras corrían nerviosos a por mi regalo, yo me quitaba disimuladamente las zapatillas de correr para desayunar con ellos.

Una vez más, el running estaba presente en mi relación con los niños.

Pero no sólo por lo que a deporte se refiere, sino por las muchas enseñanzas sobre la vida que a mi me ha dado, y que intento trasladarles a ellos.

Mis “pequeñas fieras” tuvieron la suerte de correr su primer 5k en el fin de semana de la Media Maratón de Disneyland París, y su primera San Silvestre incluso antes que mamá.

Aunque para ellos (sobre todo para la chiquitina) lo mejor de salir a correr significa parecerse un poquito más a mamá y descubrir cuando me acompañan a recoger el dorsal las cosas tan ricas que contiene la bolsa del corredor, creo que también les está enseñando, sin darse cuenta, cosas importantes sobre la vida.

Lo primero es que han sabido entender por qué a mamá le gusta tanto correr.

Cada día, al volver a casa después de salir a correr, intento que sean partícipes de todas mis sensaciones, las buenas y las malas.

Saben de sobra que el deporte es algo bueno y que me ayuda a sentirme mejor.

Pero también ven el día que no me apetece, que hace frío, llueve o simplemente no tengo ganas.

Y aprovecho esos momentos para que vean que, aún sin ganas, lo hago porque después merecerá la pena.

 

Cuando mamá se siente eufórica porque ha logrado terminar una media maratón, o disfrutó más que nunca del 10k del domingo, aprovecho para recordarles aquellos momentos en los que no me apetecía salir a correr… pero lo hice. Y les explico que el premio es ese.

Gracias a aquellos esfuerzos que parecía que no servían para nada, me siento hoy tan bien”, les digo mientras se miran con cara de “ya empieza mamá con sus batallitas..” pero sé, que en el fondo, algo les queda.

Y por supuesto, el día que tuve que darme la vuelta, el día que no pude correr, que me rendí o las fuerzas fallaron, intento buscar los motivos en voz alta y les pido que me ayuden a ver dónde estuvo el error.

De esta forma, y sin que se den cuenta, les estoy enseñando a analizar problemas, a buscar soluciones, a corregir conductas… y a tratar de mejorar día a día… en el deporte y en la vida.

 El día que por una lesión inesperada no pude correr la Media Maratón de Madrid, podía haberles ocultado mi tristeza, pero decidí no hacerlo.

 Y no lo hice porque ese día yo aprendí muchas cosas y quise que ellos también sacaran algo en limpio.

Quise que aprendieran que el premio no es solo cruzar la meta. Hay que saber disfrutar del camino, de cada entrenamiento,… que merecía la pena haber renunciado a muchas cosas, que a pesar de las lágrimas de mamá, no era un problema tan grave y que de este, como de todos, había que sacar algo positivo.

Que hay que saber relativizar y que hay, por supuesto, que aprender a superar la frustración, una de las cosas que los niños de hoy en día no saben hacer tan bien como nosotros y deberían de aprender cuanto antes.

Pero sobre todo, cada vez que les cuento mis “batallitas de correr”, quiero que aprendan a esforzarse y a saber, que los resultados no son inmediatos, que hay que saber reírse de uno mismo cuando se llega el último en una carrera y que no se necesita el aplauso de nadie para sentirte bien contigo mismo, y orgulloso con tu trabajo diario.

 Quiero servirles de ejemplo en cómo afronto cada experiencia, cada derrota, cada logro y cada pequeño avance.

 Que vean la parte solidaria que tiene este deporte, contarles para qué es la recaudación de los dorsales de cada carrera, o explicarles por qué no me importó dejar de correr los dos últimos kilómetros de aquella carrera por ayudar a una chica que estaba mareada aunque no la conociera de nada...

Creo que el deporte te da la oportunidad de enseñar a los más pequeños muchas cosas sobre la vida y aprender a valorar el esfuerzo, a manejar la frustración y a querer ser mejores personas cada día.

 

Perdonadme que publique este post sin revisarlo, pero se acaba de abrir la puerta de la cocina, y hoy lo más importante son ellos.


 

escrito por
portrait

Susana Garcia

Programadora de Pozuelo de Alarcón, Madrid

Grupo de edad: 44

Club: ASICS FRONT RUNNER

MIS DISCIPLINAS
Fitness Estiramientos media maratón 10 km Entreno funcional Boxeo
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fitness strength_training half_marathon 10k functional_training boxing_or_martial_arts