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La magia ocurre en los extremos

El ansiado sábado llegaba por fin, dando el pistoletazo de salida a nuestro nuevo primer día.

Y digo primero porque así es como lo sentíamos los corredores tras 50 días sin poder salir a hacer lo que más nos gusta al aire libre.

Personalmente, tenía una mezcla de nervios y ganas a partes iguales.

En mi caso, había salido exclusivamente para ir a trabajar al hospital y en casa no dispongo de ninguna máquina (tipo cinta de correr o rodillo) para hacer ejercicio aeróbico.

No tenía ninguna duda de que saldría, pero sí las tenía en cuanto a cómo me iba a sentir tanto física como mentalmente.

Desde que practico atletismo, únicamente había estado tanto tiempo inactiva una sola vez, tras una fractura de tibia que me tuvo en reposo deportivo cerca de 3 meses. En este caso, las condiciones no eran las mismas puesto que, entonces, no podía practicarlo por salud en vez de por imposición. Además, justo antes de que se decretara el estado de alarma que nos obligaba a quedarnos en casa, me encontraba en mi mejor momento.

Decidida a disfrutar, como todas las primeras veces que haces algo, me puse la alarma para cumplir el horario establecido. Asemejo esa noche a las previas a una competición importante, en las que te estás acostando pero estás deseando a la vez que llegue el momento de levantarte!

Sin ningún plan a parte de disfrutar, me puse las zapas y salí. Y recordé que, el momento que da más miedo es siempre justo antes de empezar.

Lo primero que sentí fue felicidad y, desde que empecé mi rodaje hasta que lo terminé, mi cabeza fue un cúmulo se sensaciones y pensamientos difíciles de transmitir.

Me di cuenta de lo poco que valoramos las cosas cotidianas cuando podemos hacerlas y lo mucho que nos faltan cuando nos las prohíben, y decidí que las próximas veces iba a estar más agradecida de tener salud para hacerlo.

Me di cuenta de lo mucho que lo echaba de menos cuando creía que llevaba más o menos bien el hecho de no hacerlo.

Recibí muchísima energía positiva, mucha. Vi cantidad de gente sonriendo y disfrutando, incluso me crucé con corredores habituales de mi zona y me alegró ver que seguían ahí.

Me olvidé de los kilómetros que llevaba y del ritmo (y sí, reconozco que me emocioné y quizá me pasé para ser el primer día pero no pude evitarlo!!). Soy una persona que funciona por impulsos y este día era consciente de que quería hacer lo que me saliera en ese momento.

Aprendí muchas cosas el sábado… y si algo positivo tengo que sacar al confinamiento y a esta situación es que ahora lo valoro muchísimo más.

Aprendí que la magia ocurre en los extremos y que, probablemente, si nada de esto hubiera pasado, nunca hubiera vuelto a experimentar esta primera vez.

Me sentí muy bien físicamente pero mucho mejor y más liberada a nivel mental. Creo que, desde que empezó la pandemia, era la primera vez que conseguía dejar mi mente absolutamente en blanco y olvidarme de lo que veía día a día en el hospital.

Ahora sé que, aunque la situación siga siendo difícil en el trabajo, tendré mi pequeño momento diario de felicidad, que me ayudará a ser más fuerte en el ámbito laboral.

Aprovecho para pedir responsabilidad a la hora de practicar deporte, ¡espero que todos seamos consecuentes y sigamos estrictamente las normas establecidas para poder seguir disfrutando de lo que más nos gusta!

¡SALUD Y KILÓMETROS!

escrito por
portrait

ANA GÓMEZ GONZÁLEZ

Diplomada Universitaria en Enfermería de Madrid

Club: Atleta federada del Bathco Running Team

Entrenador: Jose Merinero

MIS DISCIPLINAS
10 km Maratón Media maratón
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10k marathon half_marathon