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Un año después, quiero seguir siendo principiante. Quiero levantarme cada mañana, antes de la carrera, colocarme nerviosa el dorsal, mis zapatillas y mi pulsera roja. Quiero seguir emocionándome con cada paso por el arco de meta, quiero seguir dudando de si esta vez seré capaz de terminarla. Seguir pensando que mi mérito no está en el cronómetro sino en seguir saboreando cada kilómetro y seguir sonriendo cada vez que me diga a mi misma volviendo a casa “¿Lo ves, Su? ¿Ves cómo sí que eras capaz?”.

Ya hace un año que Asics confío en mi como uno de sus embajadores y pasé a ser parte del mejor equipo del mundo: los ASICS Frontrunners.

Os he contado cientos de veces que mi primera reacción al recibir aquel email fue pensar “Ay, madre… se han equivocado”.

Días antes me había apuntado al leer en Facebook que buscaban gente de todo tipo, de todos los niveles, incluso principiantes… y servidora, que además de un tanto acelerada de la vida y cree, como Holly Golightly en "Desayuno con diamantes", que en esta vida hay que probarlo todo y hacer cosas que no hayas hecho nunca, pues decidió probar suerte.

Pero una cosa es probar suerte y otra es la inseguridad que me provocó haber sido elegida.

De repente planeaban sobre mi cientos de dudas… ¿Habrán creído que soy lo que no soy? ¿Pensarán que aunque lleve poco tiempo seré capaz de más de lo que yo creo? ¿Qué ocurre si no estoy a la altura?

Consciente de que la honestidad siempre es el mejor camino, contesté al correo advirtiendo que igual se habían equivocado.

Atravesaba un momento difícil en mi vida y no sabía si sería capaz de ir a las quedadas, si llegaría la última en los entrenamientos… (pero la última… una hora después de que llegara el penúltimo…). A mi la ropa no me sentaría tan bien como al resto de frontrunners, no tenía quien me hiciera fotos… pánico. La palabra era "pánico".

Cuando me presentaron en sociedad, pusieron una foto mía en París. Ni siquiera tenía fotos corriendo…y  hablaban de mi como “el pequeño saltamontes”. Ay… ¿dónde me había metido?. No iba a ser capaz de superar  las expectativas.

La verdad es que solo me hizo falta conocer a mis compañeros para darme cuenta de que eran perfectamente conscientes de mi nivel, pero también de mis ganas. Y entonces me tranquilicé.

En la primera quedada donde nos entregaban el material, y a la que yo había ido directa desde la UCI donde estaba ingresado mi padre, salimos a trotar 2 kilómetros. Fui tan lenta que el resto se preocupó por si me había perdido.

Con una mezcla entre vergüenza y esa facilidad que tengo para reírme de mi misma, salí de allí corriendo cual Cenicienta de vuelta al hospital y fue de camino, cuando paré, pensé y me dije a mi misma la frase que tantas veces me repito: “Su, si vas a hacerlo, hazlo bien”.

Vinieron meses complicados, y logré cada día arañar unos minutos para salir a correr. Me apunté a carreras de 10 o 15k los domingos como forma de obligarme, de motivarme, y porque disfruto como nadie con esa adrenalina y ese ambiente de gente que, como yo, adora este deporte.

Cada carrera, cada entrenamiento, era un reto a superar y, como suelo decir en Twitter, cuando tu nivel es tan bajo, es fácil hacerlo.

Como hago con todo en mi vida, maximicé mis logros y minimicé cada fracaso, tratando siempre de sacar algo en limpio de todo.

Hoy cumplo un año como ASICS Frontrunner y toca hacer balance. Ha sido una maravilla de año. Sigo siendo principiante, sigo admitiendo el mi perfil de redes sociales que soy “la más lenta de los ASICS Front Runners”,… y sigo disfrutando como nadie de este deporte.

He logrado cosas que parecían inalcanzables. Tres medias maratones y más de 220 kilómetros solo en carreras.

Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, me entran dudas de que ya se espere algo más de mi.

Como un niño que no quiere crecer, quiero seguir disfrutando de ese encanto que tiene el ser principiante, de que cada día te emocione haber sido capaz de lograr algo que para otros parece insignificante, y de seguir soñando con mejorar, con tomármelo con humor y sobre todo, con mucho sentido común.

Muchas personas me hablan de maratón o retos que aún me quedan enormes.

No entran en mis planes, ya os lo conté. No me apetece, no me motiva, y dudo mucho que tenga el tiempo que requiere prepararlo correctamente.

Así que seguiré poniéndome nerviosa cada domingo antes de situarme en la línea de salida de cualquier 10k o media maratón, seguiré dudando de si seré capaz, y seguiré derrochando humildad y mirando desde abajo a toda la gente que me inspira en este deporte.

Me seguiré poniendo retos, de esos que me obliguen a ser un poquito mejor cada día y daré mi máximo durante otro año más, esperando que mis compañeros sigan teniendo la paciencia de esperar a que “su pequeño saltamontes” llegue a meta y lo siga haciendo con una sonrisa.


Y sí. Quiero seguir siendo principiante.

Quiero levantarme cada mañana, colocarme nerviosa el dorsal, mis zapatillas y mi pulsera roja. Encender la radio del coche, poner a Dani Martín y  repetirme “qué bonito es Madrid” mientras veo amanecer de camino a la carrera.

Quiero seguir emocionándome con cada paso por el arco de meta, quiero seguir dudando de si esta vez seré capaz de terminar los 10k o la próxima media maratón.

Seguir pensando que mi mérito no está en el cronómetro sino en seguir saboreando cada kilómetro y seguir sonriendo cada vez que me diga a mi misma volviendo a casa “¿Lo ves, Su? ¿Ves cómo sí que eras capaz?”. 

 

escrito por
portrait

Susana Garcia

Programadora de Pozuelo de Alarcón, Madrid

Grupo de edad: 44

Club: ASICS FRONT RUNNER

MIS DISCIPLINAS
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