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26 carreras y buen puñado de imperdibles. Así podría resumir mis domingos de 2018.

El otro día os contaba lo mejor de este año, y una de esas cosas fueron, sin duda, las carreras de los domingos.

Muchas veces me han preguntado por qué corro tantas carreras. Por qué no simplemente salgo a correr y a disfrutar. Que no necesito un dorsal.

Pero las carreras y eso que algunos amigos llaman “dorsalitis” me han ayudado mucho a llegar hasta aquí.


En mi caso, correr no ha sido algo fruto de una planificación exhaustiva, ni muchísimo menos.

Durante dos años, cuando alguien me hacía preguntas tan aparentemente sencillas como cuántos kilómetros hacía a la semana o a qué hora solía salir a correr, yo ponía “cara de póker” y decía “Pues no lo sé, depende. Salgo cuando puedo”.

Pero lo de las carreras era una constante y tiene un motivo muy sencillo: me marcaba un objetivo y cierta obligación.

Cuando eres autónoma, el tiempo de tu día lo planificas tú. Y no es fácil.

Cualquiera que lo sea, sabe de sobra que tendemos a aprovechar cada minuto de nuestro día, a querer hacer más y desconectar a veces, es una tarea imposible.

Así que es fácil que siempre tengamos una factura que enviar, un trabajo que terminar, una reunión que planificar o simplemente queramos sacar más y más trabajo adelante.

Si a ello le sumas dos niños, cenas, deberes, lavadoras y todas esas cosas que hacemos todos a diario, no existe un límite, no hay nadie que nos obligue a parar, a detenernos y respirar, a sacar un hueco para algo que no es "obligatorio".

Así que en mi caso, las carreras de los domingos me marcan esa “obligatoriedad”. Me hacen pensar durante toda la semana y pensar que tengo que llegar al domingo habiendo entrenado, habiendo cuidado la alimentación y el peso… y ello mantiene la “lucecita de alarma” en mi cabeza de “Su, tienes que salir a correr… que el domingo hay carrera”.

Muchos me dicen que se puede hacer lo mismo sin necesidad de un dorsal. Lo sé. No les falta razón. Pero yo necesito las carreras por esto que os cuento, y porque además, para mi representa la cara divertida de este deporte.

Hacer el tonto y cientos de selfies al llegar a meta, reírme con amigos, mis whatssapp a las 6am con Let diciendo que no vamos a poder y luego reírnos de todo cuando atravesamos el arco de meta, mis llamadas preguntando dónde está el ropero y la emoción de inscribirme, son momentos por los que merece la pena cada carrera, creedme.


Y por último, arriesgándome a que me llaméis “cursi” os diré un último motivo: para mi, por el precio de un dorsal, tener la posibilidad de tener Madrid vacío, de poder ver amanecer recorriendo La Castellana o recorrer lugares emblemáticos de ciudades como Madrid, Barcelona o París “a golpe de zapatilla” es un verdadero lujo.

Así que espero que 2019 nos traiga muchas carreras, muchos dorsales y un buen puñado de imperdibles

escrito por
portrait

Susana Garcia

Programadora de Pozuelo de Alarcón, Madrid

Grupo de edad: 45

Club: ASICS FRONT RUNNER

Entrenador: Jesús Antonio Nuñez (NuñezRun)

MIS DISCIPLINAS
Boxeo Fitness Entreno funcional Estiramientos 10 km media maratón
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