COMPARTE
Hace hoy una semana que los deportistas federados pudimos volver a tener cierta movilidad intra-provincial, lo que personalmente me daba vía libre para poder volver a las montañas. Permitidme una reflexión sobre las sensaciones que he tenido en estos días.

Habían pasado tres semanas desde que podíamos volver a corretear por nuestro municipio, pero viviendo en Huesca (capital) no había demasiados desniveles donde encaramarnos. La verdad es que esa primera sensación de libertad, que era volver a correr por los caminos y sendas de nuestro entorno, sentó de maravilla. Bueno, al menos al ánimo, porque las piernas me pusieron en la realidad. Aunque hubiéramos hecho muchas sentadillas y similares, rodillo e incluso correr en cinta; en la cruda realidad del terreno firme habíamos perdido muchísimas capacidades.

Sin embargo, he de reconocer que el lunes pasado fue mucho más… ¿cuál sería la palabra? Increíble, feliz, emotivo, disfrutón… Fue un placer inmenso volver a patear las sendas de las montañas que veo desde la terraza de mi casa.

Había pensado muchas veces durante estas semanas de confinamiento cuál sería la primera ruta que elegiría el día que pudiera volver a la sierra. La verdad que no tenía una especialmente destacada. Quizá subir al Tozal de Guara sería la cima más emotiva de toda la sierra, pero siendo realistas, empezar con más de 20km y superar los 1000mD+, no era la mejor idea. Terminé optando por la Peña de Gratal, la más vistosa desde Huesca por su escarpada cara sur. No es una cima a la que acostumbre a ir más de 2 o 3 veces al año, pero hay que reconocer que las vistas desde arriba son impresionantes.

Este primer día fue especialmente duro en lo físico, pero la inseguridad que tenía en las bajadas me sorprendió realmente. Tantos años lanzándome montañas abajo, y bastaron unas semanas para perder todas las sensaciones. Pero no me importó lo más mínimo. Disfruté tantísimo del atardecer desde la cima de la Peña Gratal, de subir tirando de bastones y de bajar iluminándome con el frontal; que no me importó esa inseguridad, o el dolor de piernas o incluso el insistente dolor del dedo que me rompí durante el confinamiento.

Por supuesto, los dos días siguientes estuve acompañado de las consecuentes agujetas, pero bueno, nada nuevo que no conozcamos y que ya esperásemos.

¿Cómo afrontar esas agujetas? Pues nada mejor que subir a Panticosa y meterse en pleno corazón del Pirineo, subiendo en una ruta de 14km al Pico Verde a unos 2200m y con +1100mD. Fue un goce inmenso respirar los paisajes pirenaicos, en plena primavera y llegando a pisotear nieve. Ser uno de los primeros humanos en mucho tiempo que pasaban por allí, me permitió compartir ruta con sarrios, jabalíes, zorros y demás animales salvajes.

La mañana siguiente la dediqué a dar un paseíto en BTT por el Balneario de Panticosa. Simplemente disfrutar del paisaje, hacer unas fotos y sentirse vivos.

Las dos siguientes rutas fueron en el entorno de la Zona Zero con epicentro en Ainsa. Dos rutas por sendas entre el bosque y con unas vistas impresionantes. Los senderos de Zona Zero están diseñados y escogidos para la práctica del enduro, por lo que tienen el nivel de dureza y dificultad técnicas ideales para iniciarse o reiniciarse en el Trail.

Las ganas me podían más que las fuerzas, así que después de varios días consecutivos con rutas entre 16 y 18km y con 600-1200mD+, tenía las piernas como bloques de granito. Me tomé un respiro el sábado y un paseo en BTT el domingo por el Valle de la Gloria a los pies de la Sierra de Guara. Quería llegar descansado al final de esta primera semana porque hoy lunes venía el plato fuerte.

Cuando me preguntan cuál es lugar del Pirineo que más me gusta, me vienen tres a la cabeza, y uno de ellos es Benasque. Hemos estado decenas de veces, pero siempre hay sendas nuevas por descubir y admirar rincones que miran de tú a tú a las montañas más bellas del mundo. Así que hoy a las 7:30 de la mañana he puesto rumbo a Cerler por el Camino Real, y una vez allí hacer la Ruta de las Tres Cascadas. Esta ruta es altamente recomendable y si sales directamente desde Cerler, tiene poco más de 6,5km. Además, su nombre no engaña, verás tres impresionantes cascadas alpinas que se atraviesan por su base (menudo remojón con lo bravas que estaban).

Si algo hemos aprendido durante este largo confinamiento ha sido a valorar aquellas cosas que nos daban salsa a la vida, y sin duda, las montañas son lo que más he echado de menos. Ahora me falta compartirlas, porque el componente social también es muy importante; pero hay que reconocer que tenerlas a nuestra disposición tan vacías de visitantes, tiene su puntito.

escrito por
portrait

Daniel Cremades Arroyos

Profesor universitario y entrenador de Huesca

Club: Peña Guara

Entrenador: Daniel Cremades Arroyos

MIS DISCIPLINAS
Ultra Trail Carrera de obstáculos Trail Run Media maratón Maratón
MIS DISCIPLINAS
ultra_trail obstacle_race trail half_marathon marathon