En esta sociedad contemporánea de lo instantáneo, de lo efímero y de lo cómodo, no deja de sorprenderme el número creciente de personas que decide sacudirse esa comodidad para prepararse una maratón, un triatlón, o su primera carrera de 10 kilómetros. Cada uno acorde a sus capacidades, pero un reto al fin y al cabo.

Debe ser que me sorprende porque son desafíos difíciles, alejados de esa tentación actual de lo fácil, de la ley del mínimo esfuerzo, de lo cómodo. La vida no es precisamente fácil, nos pide esfuerzo. Cuanto antes entendamos que para progresar hace falta salir de nuestra zona de confort, antes llegaremos a una versión mejor de nosotros mismos.

Debe ser, también, porque son objetivos que requieren de paciencia, de tiempo. Parece algo incompatible con nuestra concepción instantánea de la vida moderna, ¿verdad? Si quiero aprender a hacer un bizcocho de limón, abro la aplicación de Youtube y en unos minutos ya estoy preparado para cocinar. Si me falta un ingrediente, abro la aplicación del supermercado y en una hora me lo traen a casa. Pero, ¿dónde está la aplicación que según la abres ya puedes correr una maratón? Personalmente creo que los logros importantes llegan, nunca mejor dicho, tras un cocinado lento. Con paciencia, planificación, asimilando los errores del camino y celebrando los pequeños hitos.

Me debe sorprender, una vez más, porque en esta realidad de redes sociales y de sobreexposición a las pantallas y a la información parece que nos da miedo estar a solas con nosotros mismos, con nuestros pensamientos, con lo que nos dice nuestro cuerpo, sin ninguna interacción con el resto del mundo. Cuando entrenas para un desafío aprendes a conocerte a ti mismo. Encuentras piedras que suponen obstáculos, pero forjas carácter para superarlos. Descubres tus fortalezas, pero también tomas conciencia de tus límites, los cuales deben ser respetados. Importante esto último.

Esfuerzo, tiempo y autoconocimiento. La consecución de un objetivo que involucre un manejo de estos tres conceptos nos ayudará a modelarnos como personas y a afrontar problemas de nuestro día a día.

¡Ánimo y a por ello!

PD: En esta entrada lo trato desde una perspectiva deportiva, pero ese reto no tiene porque ser del ámbito de la actividad física, por supuesto: aprender a tocar un instrumento musical o dominar un nuevo idioma son también buenos ejemplos.

escrito por
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Juan Martín

Ingeniero de Telecomunicaciones de Madrid


Club: Coentrena
Entrenador: Oscar de las Mozas

Mis disciplinas
Media maratón Maratón 10 km

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