Salir de la zona de confort. Es una máxima que procuro aplicar en mi día a día. Puede ser en forma de probar nuevas disciplinas, de lanzarme a nuevas distancias o de batir marcas en pruebas ya conocidas. El pasado domingo fue mi turno para probar un trail, una primera toma de contacto.

La prueba elegida fue el Trail de La Fabada, nombre sugerente a partir del que podéis intuir cuál fue el plato de recovery que nos ofrecieron al terminar. Y digo que fue una primera toma de contacto porque, a pesar de discurrir todo por terreno natural y de tener un desnivel acumulado de 600m en 25 kilómetros, estoy seguro de que muchos traileros puristas lo verían más como un cross que como un trail propiamente dicho. Aún con eso yo, asfaltero de toda la vida, vi unas cuantas diferencias con las carreras de ciudad y que me gustaría compartir con aquellos que aún no han dado el salto a la montaña.

  1. Olvídate de la calculadora de ritmos. En serio. El terreno y, sobre todo, el desnivel hacen que el ritmo deje de ser una referencia de intensidad. Puedes tener muy claros, incluso al segundo, tus ritmos de carrera para cada distancia… en asfalto. En montaña una simple rampa o un terreno más técnico te va a tirar por tierra lo que creías dominar. Abraza mejor otras referencias, como las sensaciones o el pulso cardiaco.
  2. ¡No sin mi mochila! En la carrera del pasado domingo, como en la mayoría de este estilo, era obligatorio llevar el móvil y una botella o recipiente de agua, con lo que portar una mochila se convierte en algo básico. Si la distancia es más elevada es recomendable (y hasta obligatorio) llevar cortaviento, silbato, manta y algo de comida. Personalmente, es una diferencia importante. Incluso para entrenar estoy acostumbrado a salir a correr con lo mínimo, por ligereza y por comodidad.
  3. Sube, baja, sube, sube, baja, sube… A la hora de medir la dificultad de una prueba de trail, el desnivel es tan importante como la distancia. Los metros acumulados se miden en varios cientos… o miles. Es cierto que en asfalto también es importante conocer la altimetría, pero en ningún caso tan determinante.
  4. La suela, que agarre. Sí, como seguro ya sabíais, las zapatillas que se usan en trail tienen una suela taqueada y con dibujo, preparada para agarrarse eficazmente en los distintos terrenos que nos podamos encontrar: tierra, roca, gravilla, barro… Usar unas zapatillas de asfalto en esta disciplina puede darte más de un susto en forma de resbalón y es probable que termines en el suelo.
  5. ¿Y cómo lo preparamos? Los entrenamientos de ambas disciplinan giran, obviamente, en torno a correr por lo que tendremos muchos elementos comunes. No obstante, la preparación de un trail será más variada y hará más foco en series en subida, cambios de ritmo, y ejercicios de fuerza para trabajar la potencia de las piernas y proteger los tendones y ligamentos en las bajadas. En cualquier caso, os recomiendo que os pongáis en manos de un entrenador. Él sabrá prepararos adecuadamente para este escenario.

Espero que con estas líneas os haya aclarado alguna duda y, sobre todo, os haya animado a probar la montaña. Entorno en el que yo, por cierto, también estoy empezando y pago alguna novatada… pero así es como se aprende y se avanza :)

¡Buenos kilómetros!

escrito por
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Juan Martín

Ingeniero de Telecomunicaciones de Madrid


Club: Coentrena
Entrenador: Oscar de las Mozas

Mis disciplinas
Media maratón Maratón 10 km

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