Como media España runner, cuando decretaron el confinamiento empecé a buscar alternativas para entrenar en casa. Las sesiones de fuerza son más fáciles de adaptar al hogar. De hecho, normalmente entreno fuerza en casa. ¿Pero qué hacer con los entrenamietos de cardio? Tras descartar una cinta de correr por precio y por espacio disponible, me lancé a la búsqueda y captura de un rodillo para la bici.

A pesar de ser un objeto muy codiciado en esas semanas, conseguí uno. Tales eran las ganas que lo instalé el mismo día que me llegó y no tardé en ponerme a probarlo. Y según iba usándolo me iba dando cuenta de aspectos que no me había parado a pensar por mis ansias de utilizarlo cuanto antes. Así que a modo de ayuda para futuros usuarios de rodillo y para que no paguéis la novatada, aquí os dejo un listado de consejos:

  1. Ventilación. Lo ideal, si tienes terraza o balcón, es realizar la actividad en estos espacios. Si no, busca una habitación ventilada, donde corra el aire o se le pueda hacer correr. Mejor cerca de una ventana, la cual deberás tener abierta mientras haces ejercicio. No importa que haga frío fuera, agradecerás recibir ese aire cuando estés subiendo los vatios de las pedaladas.
  2. Toalla. Por muy bien que adaptes la habitación al clima te garantizo que se suda. Y mucho. Tener a mano una toalla te ayudará a absorber ese exceso de sudoración. No solo por tu comodidad, que es importante. También porque el sudor puede resultar corrosivo tanto para la bicicleta como para la superficie donde estás realizando la actividad.
  3. Hidratación. Por la misma razón que los puntos anteriores la hidratación es muy necesaria. Tu cuerpo se calentará más rápidamente que en una salida normal de bicicleta, especialmente si estás pedaleando en un espacio cerrado. Imprescindible un bidón de agua y, si la actividad se va a alargar, plantéate otro bidón con sales minerales.
  4. Ruido. Cometí el error de probar el rodillo primero con la bici de montaña, que es la que tenía más a mano. El ruido que se generaba era infernal así que la cambié por la de carretera. La cubierta de esta última, al ser más estrecha y no tener tacos, es significativamente más silenciosa. Existen también cubiertas especiales para rodillos. Apenas emiten ruido y evitan el desgaste de tu cubierta habitual. Otro truco para evitar molestias sonoras es poner una alfombra o toalla debajo de la bici y el rodillo. Además de amortiguar el ruido, te servirá para parar las gotas de sudor que puedan caer.
  5. Motivación. Si eres de los que encuentra aburrido estar una hora haciendo bici en interior, no te preocupes, es normal. Existen varias formas de mantener la motivación o de entretenerte mientras estás dando pedaladas. Yo suelo variar: desde escuchar música o podcasts hasta ver alguna peli o serie. Si además tu rodillo es interactivo, permitirá conectarte con aplicaciones que simulan recorridos reales, etapas de grandes vueltas y el mejor punto para mí: salidas y competiciones en grupo, con amigos o desconocidos.

Espero que estos consejos os sean de utilidad si os vais a comprar un rodillo. Y si estáis dudando de si compraros uno, ¡os animo a ello! A pesar de la desescalada, personalmente me ha gustado la experiencia y voy a continuar alternando salidas a pie con bici en casa.

escrito por
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Juan Martín

Ingeniero de Telecomunicaciones de Madrid


Club: Coentrena
Entrenador: Oscar de las Mozas

Mis disciplinas
Media maratón Maratón 10 km

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