Los pies ya no tienen arena de playa, los trajes de baño han dado paso a las corbatas y el sol se va a dormir cada día más pronto. Y nosotros tampoco nos podemos despistar: cada madrugada el despertador nos recuerda que tenemos deberes que cumplir.

No es que duela madrugar, no. Hace apenas unas semanas lo hacíamos encantados para evitar el calor mientras rodábamos con la bici. O para corretear hacia la cima de algún monte y ver cómo despertaba el sol. Pero ahora es otra cosa. Ahora es la rutina lo que nos espera. Atascos, trabajo y demás quehaceres se comen gran parte del día… hasta esa hora, la hora del entrenamiento.

Porque el nuevo curso también trae nuevos objetivos, nueva ilusiones. Puede ser esa distancia que tanto se nos resiste. O esa marca que lleva estancada tanto tiempo, seguro que este año cae. Quizás sea una nueva disciplina: lo mismo da que implique lanzarse al agua o lanzarse al monte. Septiembre es el momento de soñar en grande, de trazar planes para lograrlos y de comprometerte con esa rutina de entrenamientos que van a transformarte de lo que eres a lo que quieres ser.

Llegan también los domingos de carreras, de imperdibles y dorsales, de olor a réflex, de speakers gritando una cuenta atrás. De líneas de salida, de apretar dientes, de líneas de meta, de parar el crono mejor de lo que creías. Visto así, la rutina no suena tan mal, ¿no?

Yo ya tengo la mochila y la ropa preparadas. Mañana me vuelvo a poner un dorsal. Mañana vuelvo al cole.

escrito por
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Juan Martín

Ingeniero de Telecomunicaciones de Madrid


Club: Coentrena
Entrenador: Oscar de las Mozas

Mis disciplinas
Media maratón Maratón 10 km

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