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Durante la semana de la UTMB, el Chamonix Trail Camp reúne a diez ASICS FrontRunner de diferentes partes del mundo para compartir unos días alrededor del trail, la montaña y, sobre todo, el deporte.
En esta ocasión, Blanca, una de nuestras compañeras de ASICS FrontRunner Spain, nos cuenta desde dentro cómo vivió esta experiencia y todo lo que Chamonix terminó significando para ella.
Todavía me cuesta creer que haya terminado Chamonix Trail Camp
Parece que fue ayer cuando llegaba al chalet, con muchísimas ganas de vivir esta experiencia, pero también con esa mezcla de ilusión e incertidumbre que aparece cuando sabes que vas a salir de tu zona de confort.
Llevaba apenas tres meses corriendo por montaña y, además, llegaba a Chamonix en un momento de muchos cambios a nivel personal. No estaba pasando por mi mejor momento vital y sabía que esta semana iba a suponer un reto en muchos sentidos: convivir durante varios días con personas que no conocía, desenvolverme en otro idioma, compartir una experiencia completamente nueva y, por supuesto, adentrarme de lleno en el universo del trail.
Lo que no imaginaba era todo lo que iba a encontrar allí.
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Si tuviera que elegir una sola cosa de esta experiencia, sin duda elegiría a las personas.
Desde el primer momento conocí a gente maravillosa con la que conecté de una manera muy especial. Personas con historias completamente diferentes, pero unidas por algo que todos compartíamos: las ganas de correr, de descubrir, de disfrutar y de vivir el deporte en compañía.
Y quizá ahí está precisamente la magia de este camp: diez personas que, a priori, no tienen nada que ver entre sí y que, en cuestión de días, terminan sintiéndose parte de algo mucho más grande.
Personas generosas, cercanas, divertidas, apasionadas y con una energía contagiosa. Personas que viven experiencias como esta al máximo y que entienden que correr es mucho más que sumar kilómetros.
Porque durante esos días compartimos muchísimo más que entrenamientos y rutas por paisajes increíbles.
Compartimos risas interminables, conversaciones que se alargaban hasta tarde, barbacoas, paseos por Chamonix, descubrimos las famosas galettes y raclettes y, por supuesto, vivimos desde dentro toda la emoción de la UTMB.
Hay algo muy especial en experimentar una carrera desde el otro lado.
Esta vez no estábamos allí para correr. Estábamos allí para animar.
Y vaya si animamos.
Hicimos la ola, gritamos, aplaudimos y seguimos a nuestros corredores allá donde estuvieran. Estuvimos cerca de algunos de los grandes nombres del trail, como Sara Alonso o Ben Dhiman, y también acompañamos y animamos a nuestros compañeros de ASICS FrontRunner —Christine, Arnaud, Vladislava y Peter— durante sus recorridos.
No importaban las distancias, los desplazamientos en coche o las horas del día.
Cuando sabíamos que alguien del equipo estaba pasando por allí, estábamos.
Y creo que ahí entendí realmente qué significa formar parte de un equipo.
Porque ser equipo no es solamente compartir un entrenamiento o una carrera. También es estar detrás. Animar. Acompañar. Celebrar. Dar energía cuando más hace falta.
Y eso fue, para mí, una de las cosas más bonitas de Chamonix.
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Estar al otro lado de una carrera me hizo descubrir una perspectiva diferente del deporte.
Cuando corres, muchas veces estás concentrado en tu ritmo, en tus sensaciones, en el recorrido, en llegar a la meta.
Pero cuando estás animando, descubres todo lo que existe detrás.
Descubres el esfuerzo de cada corredor, la emoción de quienes esperan, los nervios, los abrazos, las lágrimas, los gritos y los aplausos.
Y te das cuenta de que el deporte no termina cuando cruzas una línea de meta.
El deporte también está en quien te acompaña hasta ella.
En cada persona que se levanta temprano para animarte. En cada aplauso. En cada grito. En cada mensaje. En cada persona que valora tu esfuerzo y tu disciplina.
Por todo ello, Chamonix ha sido mucho más que correr.
Ha sido una experiencia que llegó, además, en un momento en el que probablemente más la necesitaba.
Me ayudó a salir de mi zona de confort, a estar más presente, a conocerme un poco mejor y, de alguna manera, a mirar algunas cosas de mi vida desde otra perspectiva.
Creo que hay cosas que no se pueden planificar. Simplemente ocurren.
Y esta experiencia fue una de ellas.
Me siento muy afortunada y profundamente agradecida.
Gracias, ASICS y ASICS FrontRunner, por haberme dado esta oportunidad. Gracias por confiar en mí, por hacerme sentir en casa desde el primer momento y por permitirme formar parte de una comunidad tan especial.
Me llevo paisajes, kilómetros, aprendizajes, conversaciones, risas y muchísimos recuerdos.
Pero, sobre todo, me llevo personas.
Personas que hace apenas una semana no conocía y que ahora siento que forman parte de mi historia.
Y quizá eso sea lo más bonito que puede regalarte una experiencia como esta.
Chamonix ha sido mucho más que una semana en las montañas.
Ha sido una semana para correr, para compartir, para descubrir y también para parar.
Una semana para salir de mi zona de confort.
Una semana para escucharme.
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