
Hay carreras que van más allá del cronómetro. Hay experiencias que no se miden en kilómetros, sino en emociones compartidas, en miradas cómplices antes de la salida y en sonrisas que aparecen sin darse cuenta al cruzar la meta.
La ASICS Austrian Women’s Run es una de ellas.
En el icónico parque Prater de Viena, más de 30.000 mujeres se reúnen cada año para celebrar algo mucho más grande que una carrera: la fuerza de moverse juntas.
Ofrece distancias de 5 km y 10 km, además de una modalidad de marcha nórdica de 5 km. Pero su verdadero valor no está en el recorrido, sino en la libertad con la que cada mujer lo vive.
Es un espacio donde correr deja de ser una comparación y se convierte en una celebración.
Cinco integrantes de nuestro equipo, Anna, Lau, Lina, Agus y Eli vivieron esta experiencia en primera persona. Cada una llegó con su propia historia: objetivos distintos, ritmos diferentes, nervios compartidos. Pero todas con algo en común: el deseo de estar allí.
Porque en esta carrera no importa si corres, trotas o caminas. No importa si es tu primer 5K o si el 10K es tu forma habitual de desconexión. Lo que importa es cruzar esa línea de salida sabiendo que no estás sola.
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La experiencia de Anna
La carrera de la mujer en Viena es una auténtica fiesta, no se trata de hacer marca sino de disfrutar todas juntas corriendo. Hay distancias para todas desde marcha nórdica, 5km y 10km. He ido un par de años y ya se ha convertido en una fecha marcada en mi calendario.
No es solo correr, es compartirlo con todas ellas, reencontrarme con FrontRunners de otros países y disfrutar un fin de semana de chicas.
La ASICS Austrian Women’s Run no es solo un evento deportivo. Es una celebración de la comunidad, del apoyo mutuo y de la idea de que cada mujer tiene su propio motivo para estar en la línea de salida.
Correr por ti. Por alguien. O simplemente por el placer de moverte.