90 dĂ­as de prueba de equipaciones, solo ...

NavegaciĂłn MĂłvil

CĂłmo prevenir y aliviar el flato: la guĂ­a definitiva para corredor

October 7, 2026

Todos los corredores, desde los principiantes hasta los mĂĄs veteranos, han sentido alguna vez ese molesto pinchazo en el costado: el temido flato.

No importa lo bien que te respondan las piernas ni la energĂ­a que te quede; cuando el flato —tĂ©cnicamente conocido como dolor abdominal transitorio relacionado con el ejercicio o DATRE— hace acto de presencia, parece que no queda mĂĄs remedio que apretar los dientes e intentar seguir corriendo.

Por suerte, no siempre tiene por qué ser así. En esta guía, analizaremos qué provoca el flato al correr, veremos cómo prevenirlo y te daremos consejos pråcticos para aliviar las molestias en cuanto aparezcan.

¿Qué es el dolor abdominal transitorio relacionado con el ejercicio (DATRE)?

El dolor abdominal transitorio relacionado con el ejercicio (mĂĄs conocido popularmente como flato) es algo que casi todos los corredores experimentan en algĂșn momento.

Resulta sorprendente que, siendo un problema tan habitual (un estudio de 2014 estima que el 70 % de los corredores sufre de flato al menos una vez al año), la comunidad científica todavía no haya alcanzado un consenso sobre qué lo provoca exactamente cuando corremos.

SĂ­ntomas comunes del flato

El flato se manifiesta a través de diversos síntomas incómodos y, a menudo, dolorosos.

Es probable que sientas pinchazos agudos, calambres o una sensaciĂłn de tirantez y presiĂłn. Por lo general, se localiza justo debajo de las costillas (aunque algunos corredores afirman sentir dolor en los hombros) y, en la mayorĂ­a de los casos, aparece solo en un lado del cuerpo.

¿Qué provoca el flato al correr?

Lo mĂĄs frustrante es que el flato es imprevisible y puede aparecer de la nada, incluso en esos dĂ­as en los que te sientes en plena forma y notas que recorres kilĂłmetro tras kilĂłmetro como si nada.
A pesar de que cada vez se investiga mås sobre el DATRE, sigue habiendo un gran debate sobre qué lo provoca exactamente al correr. Existen tres teorías principales.

TeorĂ­a 1: irritaciĂłn del peritoneo parietal

La teorĂ­a mĂĄs aceptada sugiere que el flato se debe a la irritaciĂłn de la capa externa del peritoneo (la membrana de doble capa que recubre la cavidad abdominal).

Hay científicos que sostienen que, al realizar ejercicios con un movimiento constante de arriba abajo y una rotación continua del torso (como ocurre al correr o nadar), se produce una fricción entre ambas capas. Esto provoca irritación y dolor en la capa parietal, que es la parte mås externa y la que estå unida a las paredes abdominal y pélvica. Es muy probable que esta fricción aumente si la técnica de carrera es deficiente o si el core estå débil.

TeorĂ­a 2: fatiga en el diafragma

Otra hipĂłtesis es que el flato al correr estĂĄ provocado por la fatiga o los calambres en el diafragma, el mĂșsculo situado justo debajo de los pulmones que permite la respiraciĂłn. No obstante, no existe una explicaciĂłn definitiva sobre cĂłmo este proceso deriva en ese dolor tan caracterĂ­stico.

Parte de la comunidad cientĂ­fica cree que se debe a que el diafragma se expande y se contrae con mĂĄs frecuencia e intensidad de lo habitual al correr, lo que genera molestias similares a las de cualquier otro mĂșsculo sobrecargado. Otros expertos opinan que respirar de manera rĂĄpida y superficial al correr limita la llegada de oxĂ­geno al diafragma a travĂ©s del torrente sanguĂ­neo, causando calambres dolorosos.

También hay indicios de que estos calambres pueden ser por haber comido justo antes de salir a correr. Durante la digestión, el cuerpo desvía la sangre hacia los órganos digestivos; si esto ocurre mientras corres, el flujo sanguíneo hacia el diafragma puede verse limitado, provocando espasmos que se manifiestan en forma de flato.

Teoría 3: estrés espinal o irritación nerviosa

Esta teoría sugiere que la combinación de una mala postura, un core débil y el impacto repetitivo de la zancada puede tensar la columna e irritar los nervios de las costillas y el abdomen, dando lugar a los pinchazos del flato.

CĂłmo prevenir el flato al correr

Como la ciencia aĂșn no ha determinado la causa exacta del flato, podrĂ­a parecer que librarse de Ă©l es pura cuestiĂłn de suerte. Sin embargo, la experiencia acumulada por la comunidad de corredores a lo largo de los años ha servido para consolidar una serie de pautas prĂĄcticas que funcionan de verdad.

Técnicas de nutrición e hidratación

Diversos estudios han demostrado que las bebidas con alto contenido en azĂșcar pueden provocar flato. Por tanto, evita los zumos de frutas, los refrescos o las bebidas deportivas azucaradas antes de salir y recuerda que el agua de toda la vida es tu mejor aliada.

Bebe agua en pequeños sorbos y de forma regular durante las horas previas a la sesión, en lugar de ingerir grandes cantidades de golpe. Este método de hidratación gradual ayudarå a reducir la hinchazón abdominal, disminuyendo la probabilidad de que el estómago presione el revestimiento de la cavidad abdominal e irrite el peritoneo parietal.

Intenta no comer en exceso justo antes de correr, sobre todo alimentos grasos o con mucha fibra, que requieren una digestión mås lenta. Mientras tu cuerpo trabaja para descomponerlos, el flujo sanguíneo hacia el diafragma se reduce, lo que puede provocar los espasmos que mencionamos antes. En su lugar, recarga energías con tentempiés ligeros y fåciles de digerir, como plåtanos o barritas de cereales, que proporcionan energía de liberación lenta y sostenida.

Mejora la fuerza y la estabilidad del core 

Como hay pruebas de que la debilidad en la musculatura del tronco podría aumentar la probabilidad de sufrir flato al correr, es muy recomendable que añadas ejercicios de fortalecimiento del core a tu plan de entrenamiento.

Ejercicios como las planchas, los abdominales de bicicleta y el farmer walk o paseo del granjero con pesas rusas son de los mejores ejercicios de abdominales para corredores. Puedes hacerlos fåcilmente en casa o en el gimnasio. Si el terreno estå seco, incluso puedes añadirlos al final de tus rodajes al aire libre. Ya no tienes excusa para no incluirlos en tu rutina.

Dedicar tan solo unos minutos al entrenamiento del core dos o tres veces por semana puede marcar una gran diferencia en tu tĂ©cnica. Al fortalecer los mĂșsculos del tronco, el diafragma y la estabilidad central, reducirĂĄs significativamente el riesgo de que aparezca el flato.

Practica la respiraciĂłn diafragmĂĄtica

Respirar de forma superficial y råpida no es lo ideal para correr, porque hace que el diafragma esté casi siempre contraído y limita el flujo de oxígeno y sangre por el cuerpo.

En su lugar, intenta dominar el arte de la respiración diafragmåtica o abdominal. Concéntrate en realizar inhalaciones mås lentas y profundas que hagan que el abdomen se expanda, en lugar de que los hombros suban y bajen. Esto permitirå que el diafragma se mueva con eficiencia sin estar en tensión constante, mejorando el flujo de sangre oxigenada por todo el organismo.

La respiraciĂłn abdominal requiere algo de prĂĄctica. Para controlarla, asegĂșrate de mantener un patrĂłn rĂ­tmico y constante; por ejemplo, inhala durante tres pasos y exhala durante dos. Alterna el pie que toca el suelo al empezar a exhalar para evitar que el estrĂ©s del impacto recaiga siempre sobre el mismo lado.

Calienta correctamente (y empieza a correr despacio)

Cuando sales a correr un rato para despejar la mente, es fåcil caer en la tentación de saltarse el calentamiento. Sin embargo, dedicar unos minutos a preparar el cuerpo aporta grandes beneficios: no solo ayuda a evitar tirones y molestias musculares, sino que también reduce notablemente el riesgo de sufrir flato. Arrancar fuerte desde el primer metro puede provocar una respiración irregular y superficial que es, precisamente, la combinación perfecta para que aparezca ese molesto pinchazo.

En su lugar, tómate tu tiempo para realizar un calentamiento completo que incluya trabajo de movilidad y activación, seguido de unos minutos caminando a paso ligero. Después, trota suavemente entre 5 y 10 minutos antes de alcanzar el ritmo real de tu entrenamiento.

CĂłmo detener el flato al correr

No hay nada peor que perder el ritmo por culpa del flato, sobre todo cuando estĂĄs rodando con total fluidez y clavando los tiempos kilĂłmetro tras kilĂłmetro. Sin embargo, saber cĂłmo reaccionar en ese momento es lo que marcarĂĄ la diferencia entre poder continuar o tener que abandonar el entrenamiento y volver a casa.

Lo primero que debes hacer es bajar la velocidad hasta llegar a un trote muy suave o incluso a ritmo de caminata. Sabemos que resulta frustrante, pero intentar ignorar el dolor y forzar la marcha solo empeorarĂĄ las cosas.

Una vez que hayas reducido el ritmo, existen varias técnicas eficaces que te ayudarån a recuperarte råpidamente.

Controla la respiraciĂłn

Para estabilizar la respiración, coge todo el aire que puedas y suéltalo de golpe. Repite esto de tres a cinco veces. Después, retoma la respiración diafragmåtica manteniendo la pauta de 3:2: inhala durante tres pasos y exhala en los dos siguientes.

Cuando el dolor haya desaparecido por completo, aumenta el ritmo de forma progresiva. No intentes volver a tu velocidad mĂĄxima de inmediato, o el flato reaparecerĂĄ al instante.

Estira la espalda y el abdomen

TĂłmate unos instantes para detenerte por completo y estirar la espalda y el torso. Esto te ayudarĂĄ a liberar cualquier tensiĂłn acumulada que pueda estar provocando los espasmos en el diafragma:

  • Levanta los brazos por encima de la cabeza e inclĂ­nate suavemente hacia los lados (primero hacia el lado contrario donde tienes el flato y luego hacia Ă©l).

  • A continuaciĂłn, inclĂ­nate hacia delante. Hazlo despacio para evitar mareos, ya que es probable que estĂ©s sin aliento por el esfuerzo.

  • Por Ășltimo, entrelaza las manos detrĂĄs de la cabeza y arquea la espalda de forma controlada.

Recuerda seguir respirando profundamente con el diafragma mientras realizas todos estos estiramientos. Repite esta rutina despacio y con cuidado hasta que el flato desaparezca; después, sube el ritmo progresivamente hasta volver a rodar con total fluidez.

Aplica presiĂłn manual

Muchos corredores aplican esta técnica casi por instinto, como un acto reflejo. Sin embargo, la mayoría se limita a agarrar la zona dolorida, apretar con todas sus fuerzas y seguir corriendo a trompicones, pero esta estrategia rara vez funciona.

En su lugar, intenta localizar el punto exacto del dolor y presiĂłnalo con dos o tres dedos. Luego, utilizando la respiraciĂłn diafragmĂĄtica, exhala y aumenta la presiĂłn de los dedos, empujando hacia dentro y ligeramente hacia arriba.

Repite este proceso durante varios ciclos de respiraciĂłn. Una vez que hayas conseguido disipar el flato con este masaje, podrĂĄs retomar tu entrenamiento poco a poco.

CĂłmo saber si el dolor es algo mĂĄs que un flato

En la gran mayoría de los casos, tener flato no debe preocuparte. Es una parte normal —aunque frustrante— del running y, una vez que desaparece, puedes continuar con tu entrenamiento sin problemas.

Sin embargo, existen otras patologías dolorosas que pueden confundirse con el flato, pero que son mås graves y requieren una evaluación médica. Acude a tu médico si presentas:

  • Un dolor repentino, intenso o punzante en el costado que no mejora al bajar el ritmo ni al aplicar las tĂ©cnicas anteriores.

  • Un dolor extremo que se extiende hacia los hombros, el pecho o la espalda.

  • Falta de aire, mareos o sensaciĂłn de desmayo.

  • NĂĄuseas, vĂłmitos o sudoraciĂłn excesiva.

  • Dolor que aparece incluso estando en reposo.

  • Dolor que persiste durante varias horas o dĂ­as.

Estos síntomas podrían indicar un problema mås grave, como una rotura muscular o de ligamentos, una hernia, problemas de vesícula, apendicitis, cålculos renales o, incluso, una afección cardíaca. Si experimentas alguno de estos síntomas, acude a tu médico de cabecera para obtener un diagnóstico y un tratamiento adecuados.

Sigue nuestros consejos para mantener el flato a raya

Nos encantarĂ­a decirte que, tras leer esta guĂ­a, no volverĂĄs a sufrir flato nunca mĂĄs; pero, por desgracia, no podemos prometerte algo asĂ­. Como hemos visto, se trata de un fenĂłmeno imprevisible sobre el que ni siquiera los cientĂ­ficos mĂĄs expertos han logrado ponerse de acuerdo.

Sin embargo, hay evidencias claras de que combinar estrategias a largo plazo (como fortalecer el core) con medidas mĂĄs inmediatas (como controlar la alimentaciĂłn y la hidrataciĂłn antes de salir a correr) puede reducir drĂĄsticamente las probabilidades de que aparezca.

Y si, a pesar de todo, el flato te sorprende en plena carrera, ahora ya conoces tres técnicas pråcticas y sencillas para aliviar el dolor y volver a rodar con fluidez en cuestión de minutos.